Marta, un nombre ficticio, es de Madrid, tiene 27 años. Nos habla de su experiencia viajando sola por el mundo y como se ha sentido en el último país que ha visitado.
Marta, un nombre ficticio, es de Madrid, tiene 27 años. Nos habla de su experiencia viajando sola por el mundo y como se ha sentido en el último país que ha visitado. Desde hace un año esta viajando como mochilera por diferentes partes de Latinoamérica. Chile, fue el último país que visitó y, nos cuenta cómo fue su experiencia la noche que buscaba el hostal dónde se alojaba y sufrió un episodio de acoso callejero.

Marta nos cuenta que hace 2 años acabó la carrera de Publicidad y que después de encadenar y compaginar trabajos mientras estudiaba, consiguió ahorrar lo suficiente para poder cumplir su sueño, recorrer Latinoamerica con su mochila.
“Siempre me ha gustado la idea de viajar sola, no depender de nadie y visitó los lugares que más me interesan” Hace poco más de un año tomó su mochila y compro un vuelo a Argentina y ahí empezó todo.
Ha viajado a varios países de Latinoamérica, Argentina, Colombia y su último destino Chile. En este último país, Marta nos cuenta lo que sucedió las primera horas de su llegada a la ciudad.
“La verdad, que siempre he notado miradas o que los hombres se giraban para verme o me pitaban desde el coche, pero lo de Santiago fue diferente”
PRIMERA NOCHE EN SANTIAGO.
“Llegué por la tarde a Santiago, me subí al metro y me fuí al hostal que había reservado en Santiago Centro” Después de bajar en la parada de metro Baquedano Marta se dirigía a su hostal cuando pasó al lado de un grupo de hombres que estaban sentados en un banco de la calle. En este momento empezó el acoso. “ Al principio solo eran simple comentarios, guapa, preciosa,…” Marta ignoró los comentarios y continuó con su camino. Los hombres fueron a más y empezaron a insinuar y ofrecerle dinero por prácticas sexuales o que se fuera con ellos a pasar la noche.

Marta nos cuenta el miedo que sintió, se sentidia indefensa ante 4 hombres que no tenían ningún reparo en hablarle así. De repente uno de ellos se levantó y se puso a caminar detrás de ella. “Acelere el paso lo más que pude, estaba tan asustada que no podía ni correr” (..)“Gracias a Dios estaba ya en la puerta del hostal cuando un grupo de jovenes salian para irse de fiesta, creo que el hombre se asustó al verlos y volvió con su grupo” Nos cuenta Marta.
«Los siguientes días fueron raros, tenía miedo todo el rato y no estaba cómoda en el la ciudad». Como ella nos cuenta, no había sufrido nunca un acoso parecido y no se esperaba que fuera a pasar en Chile, “Tenía entendido que era un país bastante seguro”.

Marta no sabía de la existencia de la nueva ley del acoso, si hubiera sabido de ella, hubiera denunciado el acoso. Reconoce que es un gran paso, y que no solo tenemos que responsabilizar a los acosadores, si no que concienciar a las mujeres en que este tipo de prácticas no correctas ni normales y que tenemos que tener el valor de denunciar.
Fuente: Marta








