Game of Thrones la serie que se ha convertido en la mejor producción audiovisual de la última década ha llegado a su fin con una temporada que no ha dejado indiferente a nadie. Las grandes casas de poniente después de 8 temporadas, han encontrado a su rey o reina y no ha gustado a todo el mundo.
El pasado 19 de mayo a las 21:00 hora Chilena, se estrenaba de forma mundial el esperado último capítulo que ponía fin a la historia creada por George R.R. Martin. Esta última temporada que ha tardado dos años en grabarse, con un presupuesto final de más de 70 millones de dólares y la desvinculación del creador de la idea original ha resultado ser un final que ha parecido contentar a muy pocos fans.

Game of Thrones ha sido la serie que ha marcado esta última década. Ha sido galardonada con 47 premios Emy, un Globo de oro y, ha roto todos los récords de audiencia. La última temporada fue vista por más de 20 millones de espectadores que fueron capaces de levantarse a las 3 de la madrugada,como en el caso de España, para ver el estreno en directo.
La que prometía ser la temporada clave e inolvidable, no ha tenido la mejor acogida entre los fans y la serie ha sido fuertemente criticada en redes sociales. Desde el primer momento Twitter se llenó de fans que no entendían el progreso de la trama a lo largo de los seis capítulos y llegaron incluso a comenzar una recogida de firmas para que se volviera a grabar la última temporada.

Un final aguado, sin gracia y que ha gustado más bien a poca gente. Game of Thrones ha cumplido de forma excelente las expectativas técnicas que se esperaban de una producción con un presupuesto millonario. Pero sin duda ha dejado decepcionados a miles de fans que esperaban una batalla épica en los últimos minutos y que ha sido sustituida por una charla incoherente entre las casas más importantes de poniente.
Un final abierto que da pie a pensar en posibles spin-off, que no ha conseguido cerrar todas las tramas y que prácticamente se ha desvinculado de la idea original de la serie.